El sueño:
Camila despierta sobresaltada y al abrir sus ojos, vuelven a su mente los recuerdos de un sueño que nunca hubiese querido tener.
Juan, el hombre que ella creía el amor de su vida, a quien había conocido el primer día clases, en aquella universidad pública a la que siempre soñó asistir, un joven aferrado a sus creencias y convicciones, que no le temía a nada. Corría sin descanso perseguido por hombrecillos de verde en medio de una gran confusión.
Camila atrapada en la mitad de su sueño y sin poder hacer nada, como si estuviera amarrada a la almohada, le dice a Juan con una extraña calma lo mucho que lo ama, pero él sin escucharla desaparece de su vista sin poder decir nada.
Ya despierta, desesperada por una gran angustia que le remuerde el alma, la angustia que se siente cuando se piensa perder a un ser querido. Camila busca a Juan con su mirada, lo haya dormido a su lado y sin dejar de mirarlo, como si quisiera grabar para siempre su imagen en sus parpados, besa su boca para darse cuenta que en realidad se encuentra ahí, a su lado.
Juan abre los ojos, sonríe y en medio de una larga mirada se hacen el amor con toda pasión, sin pronunciar ni una sola palabra, sin importar la hora, sin importar absolutamente nada.
Más tarde en la mañana despiertan enredados, el uno en el otro, con sus cuerpos totalmente desnudos. Llovía sin cesar y la pereza que generan los días de lluvia invadió a los dos jóvenes que decidieron quedarse en medio de las sábanas.
De pronto el aparatoso sonido de un celular interrumpe la calma y Juan contesta. Al otro lado del teléfono, Felipe, agitado, le pregunta dónde se encuentra.
En la universidad pública como es casi común un grupo de encapuchados ha salido a enfrentar a la fuerza pública, a protestar. Sólo que esta vez el enfrentamiento no transcurre con normalidad, la universidad ha sido tomada a la fuerza por la policía, que ahora persigue estudiantes por todo el campus, lanza gases por doquier y atropella a quien se encuentre por delante.
Al escuchar esto, Camila que conoce perfectamente a Juan, un joven al que nunca le ha gustado la violencia, pero defiende sus creencias hasta el final, le pide no marcharse, pero éste de un solo brinco se viste y sale corriendo de la casa sin importarle nada más que sus convicciones, pidiéndole a Camila en medio de un beso, no preocuparse por él.
La Persecución:
Como puede, cruzando en medio del tráfico represado y saltando rejas, Juan entra a la universidad que parece un campo de batalla. Los estudiantes se enfrentan cara a cara con la policía, sin capucha, sin más protección que piedras y palos, luchan contra un monstruo armado que parece venírseles encima.
Pero esta vez los estudiantes son más, defienden su universidad como fieras enfurecidas, solo unos pocos, aquellos encapuchados quienes empezaron el revolcón y tiran insultos como papas bomba, salen corriendo, huyendo cuando se ven atrapados, dejando solos a sus compañeros por quienes dicen luchar, a quienes dicen representar.
Es con esto con lo que Juan no se encuentra de acuerdo, qué soluciones a traído el tropel, el uso de la fuerza? Hasta ahora sólo ha dejado una lista de muertos y un compañero en la cárcel. Acaso no existen alternativas para buscar soluciones? Por esto Juan corrió a su universidad, por que aunque sabiendo que no podía hacer nada para arreglar las circunstancias, su presencia y la de muchos más de sus compañeros sin capucha genera un escudo que de alguna manera logra protegerlos de la fuerza bruta de los escuadrones anti disturbios.
El aire inundado por gases que hacen llorar hasta al más valiente de los hombres circula por todas partes y Juan termina disuelto de la multitud, es en ese momento cuando sin darse cuenta comienza una estampida, se oyen disparos y los jóvenes universitarios corren sin rumbo hacia el lugar más seguro.
En medio de la montonera cae un herido y el corazón de la Camila en la distancia se retuerce en un inmenso dolor…
El Secreto:
En medio de todo su amor, Camila no ha sido del todo sincera. Su padre, el hombre quien la crió, quien le regaló los mejores años de su vida, su héroe, el que ella creía hasta hace solo unos pocos meses era su ejemplo, es ahora el enemigo…
Su padre es policía desde hace muchos años y aunque para ella eso nunca había sido un problema, ahora guardaba un amargo secreto que no se atrevía a confesar.
Hace un año Camila decidió marcharse para siempre de su hogar, en donde lo tenía todo. Aquel día escucho a su padre, en medio de llanto, confesar a su madre haber asesinado a un estudiante por órdenes de sus superiores. Aunque Camila sabía que su padre en el fondo, era un hombre bueno, guardaba un amargo rencor y nunca volvió a dirigirle la palabra.
Mientras Camila recordaba en soledad su agrio secreto. Juan caía gravemente herido, en medio del pasto y un policía lo levanta llevándolo consigo.
El padre de Camila, espantado al ver el rostro del joven a quien había disparado y reconociendo perfectamente era el amor de su hija, no hace más que salir corriendo con él en sus brazos, sin darse cuenta por la prisa, que Juan ya está muerto.
Laura C.
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