I
Marco está en un baño de la biblioteca de la universidad. Defeca mientras lee la pared «Vivan las FARC EP». Una flecha con marcador de otro color guía su mirada hacia «Pero bien lejos de aquí». En los audífonos escucha Zombie Girl, electrónica oscura y demencial, concretamente la canción I want it. Canta I am a Zombie…I am a Zombie… I am a Zombie. Ve el croquis de Colombia que está dibujado justo al lado de los mensajes, y se imagina pequeña explosiones que abren huecos en la lata. En un momento le pone color de relleno. Un rojo que chorrea, se sale de los bordes. ¡Qué puta mierda de país! Dice como si hubiera alguien para escucharlo. Empieza una nueva canción, y con ella un nuevo beat oscuro. Termina de hacer aquello que lo ocupaba y sale del baño. En un segundo ya está afuera de la biblioteca. Alguien recita Qué clase de verdad es la que está separada por montañas, y se hace mentira al otro lado de esas montañas.
- Cómo va la causa Toño.
- Bien Marquito.
- Me puedo imaginar las montañas ¿Sabes? Los imbéciles de acá diciendo verde. Los imbéciles de allá diciendo violeta. Entre los imbéciles de acá hay una oposición que dice violeta…
- ¿Y entre los de allá la oposición dice verde?
- Es natural.
Marco se sienta en los escalones que dan acceso a la biblioteca, justo al lado de Antonio.
- Sabes que hay problemas que no tienen, o no necesitan una solución.
- ¿Cómo tu vida?
- Es buen ejemplo.
- Uno muy general dirás tú.
- Hay eventos muchísimo más concretos, por supuesto, pero no era mi interés relatarlos ahora. Sólo quería mencionar esa idea que me había surgido.
- En todo caso, alguien debió haberlo dicho antes. Es difícil tener una idea original hoy en día.
- Por esa actitud derrotista es que ahora la gente sólo puede tomar discursos prestados, aniquilar su independencia y hacerse parte informe de la gran causa de alguien.
- ¡Amen!
II
Antonio recuerda una confrontación que vio en Internet, en una de esas páginas de foros que funcionan como medios alternativos para que la gente exprese sin ninguna censura sus opiniones acerca de política o lo que sea. Tiene una gran capacidad para recordar casi al pie de la letra grandes fragmentos de conversaciones, las revive en su mente, las recrea en imágenes, y les pone de música la fondo que viene del audífono derecho del reproductor de Marco, que es Black Rebel Motorcycle Club, algo de Rock and Roll psicodélico: Hablan de un chico que perdió la mano ¡Por culpa de esos hijueputas policías nuestro compañero se quedó sin mano! Todos vimos cómo pasó. Ahí está el capucho, alegando justo en la entrada de la universidad. Oigan ustedes, con qué cara critican a los medios, Caracol y RCN, y los acusan de manipular la información, cuando ustedes hacen exactamente lo mismo. Yo sé que cuando eso pasó, a las doce y quince, la policía ni siquiera había llegado… A ese man se le estalló esa papa en la mano por estar jugando a la revolución. Yo estuve atrapada en aquel tropel, y la policía antes me protegió. Dejen de encubrir su propia estupidez. Allí se imaginó Antonio a la chica, justo en frente del capucho. Refutándole con total seguridad. La dibujó rubia, grande, con carnita, con converse azules, maletín Totto de un azul más oscuro, y algún adorno en el pelo. Vos sos una maldita burguesita. Seguro sos uribista. Y si la policía te protegió es porque sos vieja y seguro que querían comerte. ¿Por qué no te vas mejor a estudiar a una de las universidad privadas? Y te desentendés de todo lo que pasa acá. Antonio se imagina a la rubia tomando un respiro. ¡Malparidos! Ni siquiera me conocés, ni conocés a mi familia. Para tú información; mis ideas siempre han estado más cerca de la izquierda que de otra cosa. Mi padre toda la vida ha formado parte de sindicatos. Y no venga a intentar enseñarme qué hacer con mi vida… Sólo porque no salgo como imbécil a tirar piedras a la calle y a dañarle las cosas a la gente, no me hace parte de la oligarquía ni nada.
- Quiero conocerla.
- ¿A quién?
- La chica del foro, la que te dije.
III
Ya es de noche. Marco ve la televisión, medio dormido, en el sillón de la sala. Chorrea un poco la baba, y el resplandor multicolor que ocasiona el zapping le ilumina la cara. Para en el canal en que pasan noticias. Muestran vídeos de una universidad en Bogotá, el asunto es la infiltración de ideologías e individuos de la guerrilla en las universidades públicas. ¡Qué puta mierda de país! Y se ríe irónicamente. Su madre sale de la cocina y se sienta a su lado.
- Hijo – dice amorosamente. Recuerda que mañana es tu cita con el psicoanalista.
- Ya lo sé.
Tocan a la puerta. La madre de Marco abre. Es Antonio. Le hace la seña para que siga y él asiente cortésmente.
Pasan a la habitación de Marco, y éste enciende el televisor pequeño que tiene allí y que está destinado exclusivamente para ser usado como proyector de la consola de videojuegos. Se sientan en el suelo y se recuestan en la cama. Marco toma un control y le tira el otro a Antonio. Besa el control y dice XBOX es un Dios para mí. No tienen necesidad de cambiar de juego; Marco casi siempre tiene el mismo adentro, porque es el que más juegan, uno de guerra, inspirado en las guerras mundiales I y II. Marco le hace una seña, y Antonio presiona Play en el estéreo del cuarto y empieza a sonar música fuerte y apocalíptica. Empiezan la partida, y el juego progresivamente va aumentado en intensidad, cada vez se involucran más. Antonio es mucho más estratégico, y entre más concentrado esté más cautelosos se vuelve. Por el contrario, Marco juega de una forma evidentemente suicida. Cada vez que mueren, el juego, mientras carga de nuevo la partida, muestra grandes citas relacionadas con la guerra «En tiempo de paz, los hijos entierran a los padres; En la guerra, los padres entierran a los hijos » «Los peores crímenes son cometidos por unos pocos, deseados por unos pocos más, y tolerados por todos» «La guerra no nos enseña a amar a nuestros enemigos, sino a odiar a nuestros aliados» Esto se repite muchas veces durante la noche, porque el tiempo de vida es relativamente corto. Algunas frases fueron visualizadas por ellos más de tres veces…
- Ya estoy aburrido de esa frase – dice Antonio.
- Sí. Tal vez nos quiere decir que es hora de que lo dejemos.
- De acuerdo – dice, Marco, y tira el control a un lado.
- Hasta ésta guerra cansa.
- Ja! Mañana tendré que luchar con los recuerdos que se supone explican mi comportamiento atípico. Deberé mediante mi propio acto de enunciación, ser capaz de darle solución a unos problemas que nunca la pidieron…
- Recuerdas al chico rastafari que ve esa clase de literatura con nosotros.
- Cómo olvidarlo.
- Me dijo que mañana se venía algo grande.
- Bah! – dice Marco mientras se recuesta y mira al techo. Seguiré hasta el final sin que me la revolución me valga comino. No la apoyaré, no la atacaré, y si me preguntan de que partido soy, diré que soy del de los vampiros y los hombres lobos.
IV
Esa noche Marco tiene un sueño. Son varias escenas que se interconectan. Primero Aparece él parado en una tarima frente a una gran concentración de estudiantes. Las instalaciones son las del colegio tal y como lo recuerda. Hay varones y chicas, en igual proporción, más de un centenar, y todos grandes, como si fueran del curso superior. Él, en cambio, es muy pequeño, como si tuviera cinco años. Tiene el micrófono en su mano; pesa mucho y no puede sostenerlo sin temblar. Todos esperan a que empiece su alocución. Se siente perplejo. La razón de que esté aquí es… Siente verdadera angustia… Decía que estoy porque he podido… porque ustedes… Siente que se queda sin respiración, cierra los ojos y ya se encuentra en otro espacio. Mientras eso ocurre, Antonio (En el mundo real) pasa la noche en vela frente al computador, intentando rastrear a la chica que en el foro fue capaz de encenderse con los capuchos… emplea varios métodos, no consigue un resultado satisfactorio. En el sueño, Marco camina con Antonio y una antigua amiga por el sector de Holguines trade center, de un momento a otro se inicia una batalla campal. Corren agachados buscando un refugio, en ese momento pasa un camión y tira varias pipas de gas, que explotan muy cerca. Siente que todo da vueltas alrededor. Marco muere en el sueño.
V
Marco va en la buseta, rumbo a la universidad. La persona que va su lado durante todo el recorrido, tiene abierto un periódico en el que Marco puede leer fragmentos de un artículo titulado Crisis en Univalle: la situación más roja que nunca. En el recorrido vuelven a él muchas de las alocuciones radiales, que casi accidentalmente llegaron a sus oídos durante los días anteriores. Problema con los corteros; indígenas en protestas; Violencia paramilitar; Violencia guerrillera; etcétera, etcétera. Se imagina que las voces que hablan de esos conflictos son los estudiantes que observa desde la tarima.
VI
La universidad se encuentra empapelada. Carteles que aluden a la movilización indígena, en contra de la reelección, en general, hay más propaganda que nunca. Antonio camina dentro de la universidad, con la maleta cargada y observa. Marco viene desde la otra dirección, entrando y también observa. Hay graffitis que mencionan a grupos subversivos ¡Puta mierda! – Dice Marco – a dónde hemos llegado. ¿Hemos? El hemos queda retumbando en su mente. En ese momento ve a alguien que lo saluda, se acerca un poco. Es una compañera de clase, le dice algo que no puede entender bien, y se va.
- Ah, no me gusta tanta joda – Dice Antonio. Había un cartel de propaganda del partido comunista, y estaba la cara de Stalin, como si fuera un héroe. Yo le detesto. Por gente como él, pierdo la fe en el ser humano.
- Pensaba que era un asesino.
- Todos lo son.
- Sí, hasta el Dios de la Biblia Judeo-cristiana. Qué maldito buen ejemplo, ¿no? ¿Un Dios nacionalista? Odiaba a los otros pueblos. Mató a Egipcios, Filisteos. ¿Quién nos dice que eran tan malos?
- Sí. La Biblia es un medio de comunicación, de alguna manera. Pudo haber manipulado información.
- Finalmente conseguí ubicar a la chica; quedamos de vernos a las doce en Unicentro. Ésta mañana que revise el correo antes de salir, me di cuenta. ¿No es sensacional?
- Creo que lo descubrí. El error no es ser comunista o ser cristiano-demócrata o islamo-fascista, neoliberal o lo que se quiera ser. El error es estar vivo, y es doble para los que además son pobres. Hacerse portador y soportador de un ideario político es un error ulterior, y obedece a algo casi casual, accidental, y, por supuesto, a la necesidad de la gente corriente de ubicarse dentro de esquemas formulados previamente, y sentir que su necesidad de realización individual, que no es posible para todos, la reemplazan por la realización en el grupo.
- No creo que aplique para todos.
VII
Faltan cinco minutos para las doce. Antonio va hacia Unicentro. Un capucho va camino a la puerta de la universidad. Hay mucha gente alrededor del camino, así que para quedar bien dice Estoy acá para servir. Entonces tráeme un tinto, dice alguno de los que está por ahí. En ese momento Comienza el estallido en plena avenida pasoancho. El capucho que acababa de salir está un poco de malas pulgas, así que intenta obligar a todos los ‘’ civiles ‘’ que están allí afuera a que abandonen el área. Mucha gente de pronto, dispuesta a hacer parte de la revolución empieza a llegar. Antonio, que ha quedado inesperadamente involucrado en lo que pasa, recuerda una frase del chico rastafari: Va a ser fuerte, porque ésta vez pidieron refuerzos. Hay efectivamente mucha más gente de lo normal, y alguna carga artefactos que nunca había visto. En ese momento se dio cuenta de que, como nunca había pasado, había reflexionado demasiado en una situación como esa, que además parecía más compleja que las anteriores, y se había comprometido su seguridad. Imposible era ir a unicentro. A esa altura ya estaba ardiendo la portería. Ya habían secuestrado el bus, como siempre. No tardaría en actuar la policía. Pero él, como otras cuantas personas apenas empezaban a desplazarse hacia la calle quinta. Los que hacían la revolución parecían no ponerse de acuerdo en cosas. Y en un momento (en realidad todo lo que se ha relatado se supone que sucede en un lapso de tiempo ínfimo) el capucho que está para servir como que enloquece un poco, y empieza a correr detrás de éstas personas, y lanzar papas bomba. En el grupo que, incluyendo a Antonio, es como de 6 personas, va una chica con el que parece ser su hermano y que tiene algún problema en las piernas, y camina cojeando. ¡Hijueputa! Grita Antonio y en ese momento siente un fuerte calor, y cómo fragmentos le caen en el cuerpo. Sólo puede reír irónicamente.
Marco se ha quedado en una banca pensando en cosas, soñando despierto. Se da cuenta de que ya la mayoría de gente está evacuando la universidad por la otra salida. Entonces, busco un lugar visible donde pudiera rayar, tomó el marcador más grueso que tenóa y escribió tan grande como pudo, traduciendo fielmente lo que conocía de una canción de Type O Negative : La izquierda dice que soy un fascista, la derecha me está llamando comunista. Odio, odio, odio para todos. No importa que creas tú, yo no creo en ti.
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